La gran noche del boxeo en Ciudad Real

Noche de Boxeo
By Noche de Boxeo 16 Min Read

Mi CRBOXING 2026 comenzó un viernes a finales de marzo. La búsqueda, preocupación y cariño ilimitado de alguien muy especial hacia mi persona me ayudó a salir del letargo en el que estaba envuelto. Abrí los ojos para observar y ahí estaba la luz; aunque ya dudaba de su existencia, seguía en el mismo sitio. Mi familia del Rayfer.

-«El 13 de junio es la velada que hacemos este año. ¿No me digas que no vas a estar allí con nosotros? ¡Vamos, Charly!» La importancia de que alguien te espere al final del túnel es clave para tener fe y ganas de salir.

-«Cuenta conmigo, es mi sitio, donde soy más yo. No hacían falta más palabras.

Apenas restaban menos de tres meses para otra gran noche de boxeo en Ciudad Real y la preparación para un evento así, como ya dije en la crónica del año pasado, es agónica, estresante y a veces injusta, por los miles de inconvenientes que surgen. ¿Por qué se organiza? Por amor al boxeo y para que el Club Rayfer siga creciendo y siendo el verdadero culpable de que Ciudad Real viva boxeo en directo. Y aquí estoy yo, ofreciéndome desinteresadamente a poner mi granito de arena en lo que se me necesite, aunque realmente estoy mintiendo; sí hay un interés. Siempre he soñado con vivir el boxeo desde dentro, años y años pensando en cómo sería, lo que podría yo aportar, y, a pesar de mis miedos, ahora abro los ojos y estoy en una reunión con los organizadores de la velada, escuchando y aportando ideas. ¿Qué estoy diciendo? Ni yo me creo que esté escribiendo estas palabras. Tras la reunión, todos teníamos una función clara. La noche de la velada tendría que ayudar en la mesa federativa para que todo fuera rodado. Trofeos, guantes, todo en su sitio. Ah, y también arbitrar un combate de exhibición, por tercer año consecutivo.

No os confundáis, el día de la velada todavía no comienza, primero hay que publicitarla, darla a conocer para vender el mayor número de tickets posibles, mientras Jesús, Rafa y Ángel realizan mil tareas al mismo tiempo. Casar combates, burocracia infinita, mejorar los aspectos que se puedan respecto al año anterior. Os he presentado a los culpables de todo. Jesús Manuel Silva, Rafael De La Cruz y Ángel Turrillo.

Este año fui a Onda Cero y participé en un Podcast de la Escuela de Cine de Ciudad Real, hablando del deporte en el cine. Un auténtico lujo. Esta es otra de las variantes que me gusta obligarme a hacer, salir un poco de la zona de confort y superar los nervios que te dan vuelta al estómago y mil a la cabeza, pero cuando has terminado, te inunda una sensación de aprendizaje y satisfacción difícilmente comparable a nada, y menos a estar sentado en un sofá habiéndote negado a ir.

Entramos de lleno en la semana de la velada. Los americanos la llaman la «Fight Week», pero eso es para los aficionados, para los promotores es una especia de semana de tortura hasta el sábado, donde esperan salga todo perfecto. Con el paso de los años, las caras son menos tensas y se va aprendiendo sobre la marcha de todos los detalles positivos y negativos para tenerlos en cuenta, eso aporta una tranquilidad extra. El tener todo bajo control ayuda a que ese sábado de velada, y, a pesar del lio supremo que supone sacar adelante algo así, se pueda disfrutar también en el proceso. Se está notando esa evolución velada tras velada.

-«Ya estamos otra vez aquí, Charly, ya ha pasado un año»- me dice Jesús al entrar al recinto dos días antes de todo. Cuando ya se van situando poco a poco las sillas, se va vislumbrando la que se avecina y no puedes parar de hacer mil conjeturas de lo que puede pasar en el ring y fuera de él.

El boxeo es un deporte que no engaña a nadie; la gente es la que engaña. En el boxeo, tarde o temprano todo sale a la luz y esa mística del combate uno contra uno con las mismas reglas y condiciones hace de él una disciplina capaz de generar emociones muy adictivas. Desde el Antiguo Egipto, pasando por la Antigua Grecia y llegando a la mismísima Roma, el combate con los puños entre dos seres humanos ha sido un habitual, donde la épica y la superación, más allá del físico; hablo de la mente y el alma, forman la conjunción perfecta para tener delante de nosotros a auténticos gladiadores a los que respetar y admirar. Noches especiales. Y este que os habla tan emocionado del noble arte del pugilismo, o sea, yo, soy el mismo que cuando todo está por empezar vive con muchos nervios la subida al ring de un compañero de gimnasio, en ocasiones, hasta amigo. El respeto que le tengo a este deporte y la historia que tiene detrás hacen de mí un aficionado algo más formado y algo más sentido cuando puedo disfrutar de algo así en mi ciudad. No me pasa desapercibido; yo no estoy viendo una velada de boxeo olímpico. Yo estoy imaginándome a leyendas durante siglos pasando por un mismo ring y es inevitable estar exaltado y en una nube.

Auditorio La Granja de Ciudad Real en CRBOXING 2026

Me toca sentarme en la mesa federativa; ya van unas cuantas, ojos abiertos y oídos listos, para aprender todo lo posible. Antes, subo al ring para arbitrar el combate de exhibición. No me canso de vivir ahí arriba el boxeo. Se siente distinto. Sientes cada jalada de aire (como dicen en Latinoamérica) de las boxeadoras que están sobre el entarimado; hasta las oigo pensar lo que quieren hacer en la siguiente acción. No estoy loco, jajaja. Un gusto arbitrar mi primer combate femenino, y en concreto, a mi compañera Diana, qué honor, y, aunque no soy árbitro oficial, lo vivo igual. Mirar alrededor entre asalto y asalto y visualizar a tanta gente observando el ring donde tú intentas cuidar a las protagonistas es muy emocionante. Cuando acaba todo, es hora de bajarse del ring y tener a buen recaudo los guantes de los protagonistas, continúa la acción y cada combate precisa de un tipo de guantes distinto, acorde al reglamento, ahí estoy yo.

Cuando comienza el evento, los combates trascurren rápido y la noche se escapa entre las manos más veloz de lo que me gustaría. Se entremezclan combates de los nuestros; Andrés y Nathalia demuestran tener las cosas muy claras y sacan sus combates adelante con determinación. Ojalá tener la calma de Andrés y la fuerza para arrasar en todo lo que hace en la vida, de Nathalia, y también combates entre púgiles de fuera de la provincia, de todo el panorama nacional, como Rainel Ortega y Diego Mosquera: una guerra en las trincheras que encendió al público. Sin dejar de mencionar los dos campeonatos de Castilla-La Mancha, con un boxeo de alta escuela para entendidos y para los no tan entendidos. La velada tuvo un nivel boxístico muy elevado. Los resultados los podéis leer en Espabox o en Aebox con mi sello; me quiero centrar en mi percepción de la noche.

Todo estaba fluyendo demasiado bien, los nervios de todos ya se habían apaciguado y recuerdo el abrazo que me dio Tania a mitad de velada cuando pase a consultarle algo. Tania ha sido la encargada de llevar todo el tema de redes sociales y difusión del evento junto al jefe de Retrazos, Ramón Cabezas. Eso es un trabajo bestial, atenta a todo, meses frenéticos de los que conozco el proceso. Seguro que me olvido de mucha gente, pero de Tania jamás podría olvidarme porque ha sido mi descubrimiento del último año, sin dudas.

 

Nathalia Aguirre golpeando a su rival

Claro que Alejandro «El Principito Aguirre» entraba en acción y eso me obliga a hablar de resultados, en concreto, de una victoria que ya tocaba por justicia divina. Los integrantes de la mesa federativa no deben mostrar una inclinación en favor de ningún púgil, tienen que ser neutrales y eso está fuera de toda duda. ¿Qué hice? Pues irme a la grada con mis compañeros de gimnasio a gritar bien a gusto. Un año antes, el resultado de «El principito» fue un susto tremendo en forma de KO, visto por mí a muy pocos centímetros. Yo necesitaba cambiar el ritual y me puse en el pasillo donde salía el equipo y el boxeador camino al ring. Me chocó la mano nada más bajar la escalera y, ataviado con su camiseta del Atlético de Madrid, se encaminaba a un reto de superación bastante admirable. En el mismo lugar, con su familia y amigos presentes, se vengó del destino, pero con suspense, debido a un pequeño sangrado y una torcedura de tobillo. Piedras en la rueda de un sufridor incansable y con fe en su constancia. Las fases por las que atravesó el combate no fueron fáciles, pero supo adaptarse a todas ellas. Una victoria clara y que a un servidor le emocionó. Ver a su padre con los brazos en alto gritando de alegría, decirme «¡Charly!» y darme un abrazo emocionado era un colofón bastante potente a una gran noche.

Salida al ring de Álex «El Principito» Aguirre

Pero no, quedaba la guinda final, en esta crónica basada en hechos muy reales, jajaja. Me olvidé de hablar de la ceremonia de pesaje, celebrada en el Quijote Arena, tres horas antes del inicio de la velada. Tuve la oportunidad de charlar con muchos de los protagonistas, tanto de fuera como compañeros míos. Uno de ellos era Aitor Grande, el protagonista del combate estelar en lo que es su despedida del boxeo de competición. Puedo decir que fue el mismo Aitor el que me llevó en coche al recinto. Entré al Auditorio La Granja de Ciudad Real a CRBOXING con el capitán. No es mala anécdota. Si algo pude notar en el pesaje y la hora y algo que compartí con él, fue la mentalidad que siempre ha distinguido a los guerreros. Tenía los nervios naturales de cualquier deportista, pero sentí rápidamente el convencimiento de que «por encima de su cadáver» iba a salir derrotado esa gran noche. «Me están grabando un documental desde que he salido de casa despidiéndome de mis padres», me dijo, antes de pasar el reconocimiento médico. Yo estaría temblando. Aitor subió al ring con ganas de hacer pasar a toda su gente una de las mejores noches de su vida. Menuda guerra. La esquina de Aitor ajustó un par de cosas al final del primer asalto, para poder ganar sin exponerse tanto, y el púgil piedrabuenero escuchó, ejecutó y salió a hombros de Jesús por las cuatro esquinas del ring al finalizar el combate, saludando a un público contento con su victoria y la actuación tan emocionante que nos brindaron ambos. La tarde empezó con una charla en el pesaje y acabó con un abrazo nada más bajar del ring. No está nada mal. Siento tal admiración por la valentía y el coraje de quien se sube arriba de un cuadrilátero, que es imposible exponerla con palabras. Al menos se las demuestro a ellos con cariño.

Aitor a hombros de Jesús

Para ir cerrando, quiero dejar aquí plasmada la verdadera familia que es el Club de Boxeo Rayfer, las charlas post velada, las sonrisas y abrazos de satisfacción. De todo lo vivido con el boxeo, es de las cosas más importantes sentirse querido y corresponderlo. Amamos el boxeo porque amamos sentirnos vivos y toda la superación que conlleva estar en el mundo. A veces cuesta, pero cuando encuentras un nido de locos como tú, navegando en la misma dirección, todo es mucho más fácil.

Espero y deseo contaros mi experiencia en CRBOXING 2027 y contar que hice una exhibición o algo así, porque ya poco me queda por cumplir. La crónica va dedicada Ángel Turrillo y a su padre, a Rafa, Jesús, Tania, Ramón, Héctor y a todos las personas del gimnasio que me dedican de su tiempo para darme cariño y respeto. Fue abrumador el sábado el sentirse tan querido.

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