Por Carlos Fernández. 4-11-2025 Noche de Boxeo.
De un tiempo a esta parte, esta revista digital, o más bien, este sitio de mi recreo donde expreso y publico lo que me nace, con todo el respeto del mundo sobre el deporte de las dieciséis cuerdas, está creciendo de una manera inesperada para mí, tanto es así, que estoy pudiendo llegar a protagonistas que viven a miles de kilómetros y lo han conseguido todo dentro del ring. Hoy tengo el placer de mostrar una entrevista que le hice al gran «Rocky siberiano» Ruslan Provodnikov. Campeón mundial, tras vencer a Mike Alvarado, hace poco más de una década y un boxeador de los más agresivos y entretenidos de su época. Todos queríamos ver sus combates, aseguraba emoción, te levantaba del asiento. Ruslan ha boxeado por todo el mundo con gente de la talla de Lucas Mathysse, John Molina jr, Timothy Bradley, Chris Algieri, José Luis Castillo o con el mismísimo Emanuel Augustus.
Desde Rusia con amor. Ruslan Provodnkov.

-¿A qué dedicas tu tiempo después de tu marcha de los cuadriláteros?
-Soy diputado y ayudo a mi gente en el lugar donde nací y crecí. Estoy criando a mis hijos.
Corro y participo en maratones. Leo poesía.
-Su trayectoria profesional incluye algunas de las mejores peleas de la última década. ¿Cómo fue mudarse tan rápido a Estados Unidos? ¿Quién lo descubrió?
-Tras hacerme profesional, poco más de un año después, volé a Estados Unidos. Fue entonces cuando Art Pelullo, el director de Banner Promotions, me descubrió, y le estoy muy agradecido. Tuve la oportunidad de boxear en eventos estadounidenses, pero fue un camino largo.
Venir a Estados Unidos no significa que tus sueños se harán realidad. Hay que trabajar muy duro para alcanzarlos. Tuve que pasar mucho tiempo en diferentes gimnasios, entrenando con quien me asignaran. Sin dinero, sin un equipo de élite, fue duro, pero la vida siempre te da una oportunidad si la esperas y estás dispuesto a sacrificarlo todo por tu objetivo.
– ¿Cuál es el púgil que más te impresiona de verdad?
-Me inspiró Mike Tyson. Leí su biografía, vi videos sobre él y me esforcé por alcanzar las mismas cotas profesionales. Cuando llegué a Estados Unidos como atleta profesional y terminé en el campo de entrenamiento de Manny Pacquiao, su historia me asombró e inspiró. En ese momento, conocer a estrellas de ese calibre fue un milagro para mí.

-El Rocky ruso. Tu estilo era realmente fascinante. Esa pelea con Bradley te hizo famoso en todo el mundo; incluso quienes no seguían el boxeo sabían quién eras. ¿Qué recuerdas de aquella noche?
-Me apodan Rocky Siberiano porque vengo de un pequeño pueblo de Siberia. He dicho muchas veces que estoy muy agradecido al destino por la oportunidad que me brindó. Estoy agradecido a Timothy Bradley y a su equipo.
Estuve ocho largos años preparándome para esta pelea. Y cuando llegó el momento, no me importaba a quién me enfrentara aquel 16 de marzo. No me importaba nada más; estaba dispuesto a darlo todo. Sabía que era mi oportunidad y tenía que aprovecharla.
Ya saben lo que pasó. Estoy agradecido a Timothy Bradley, ya que él lo pasó mucho peor que yo en esa pelea. Es un auténtico guerrero y un campeón, y lo demostró en ese combate.
-Me gustaría saber cómo es el boxeo en Rusia. ¿Son sus compatriotas generosos y afectuosos con el campeón?
-Los boxeadores rusos siempre han sido y son considerados entre la élite del boxeo. Nuestros boxeadores se encuentran entre los atletas más competitivos de este deporte. Siempre serán tenidos en cuenta, y hoy lo demostraron una vez más.
Su actitud hacia mí: no basta con ser campeón; puedes ser un gran atleta pero una persona sin valor. La actitud es una calle de doble sentido; lo que transmites a los demás es exactamente lo que te devuelven. Intento ser abierto con todos en todo momento, ayudar en lo que pueda, y me alegra que la gente me corresponda.
Hay otra vida más allá del deporte, y la humanidad siempre debe ser lo primero. Agradezco que mis compatriotas me traten bien, no como a un campeón, sino como a una buena persona.
-Te convertiste en campeón mundial al derrotar a Alvarado en Estados Unidos. ¿Cambió mucho tu vida?
-Fue el evento más memorable de mi vida.
Y cambió no solo mi vida, sino también la de mi familia y mis padres.
También añadió responsabilidad a mi vida: porque cuando te haces famoso, debes seguir siendo un campeón no solo en el ring, sino también fuera de él.

-Para terminar, me gustaría que nos contaras qué tipo de fortaleza mental crees que se necesita para nacer en Rusia y convertirse en campeón mundial en Estados Unidos, a miles de kilómetros de distancia, en los escenarios más importantes del mundo. ¿Qué consejo le darías a un niño ruso que sueña con algo así?
-Ten hambre de triunfo y cree en ti mismo, pase lo que pase. No importa quién seas, de dónde vengas ni cómo sea tu vida hoy. Si tienes hambre de victoria y estás dispuesto a darlo todo por tu sueño, entonces sin duda te convertirás en quien quieras ser. Tienes que creer en ti mismo, soñar y creer en los milagros. Suelo decir que nadie puede forjarse a sí mismo solo.
Estoy agradecido a muchísimas personas: a mi equipo, a Freddie Roach, a Art Pelullo, a mis entrenadores, a la televisión y a todos los que han formado parte de mi vida y han contribuido a mi desarrollo y progreso.
Gracias por su fe y apoyo.
Gracias a ti, por tu tiempo, un saludo afectuoso Ruslan.