Por Carlos Fernández. 28-11-2025 Noche de Boxeo
El Gimnasio Oashi, en Yokohama, ha sido testigo directo del ascenso meteórico del entrenador Shingo Inoue. El pasado año, la Asociación Mundial de Boxeo le premió con la distinción de «Mejor entrenador del año».
Si ya es genuinamente complicado sacar adelante a tu familia formando parte del deporte de alta competición, lo es aún más el hecho de lograr que uno de tus pupilos, y en este caso hijo, se corone campeón mundial. Y no contento con eso, ser capaz de repetir hazaña con tu hijo (tres años más joven). Shingo sabe de primera mano lo que es subirse a un ring, aunque no lograse grandes éxitos; muy pocos son los elegidos; sin embargo, ese conocimiento le sirvió para posteriormente guiar a sus dos hijos y llevarlos de la mano a la cima mundial del boxeo.
El pasado lunes, en el Toyota Arena de Tokio, Takuma Inoue venció a Tenshin Nasukawa por decisión unánime y se proclamó campeón mundial del peso gallo (WBC). Previamente, lo había sido de la Asociación Mundial (WBA), realizando dos defensas exitosas hasta que perdiera el título en octubre del pasado año. Takuma es un púgil muy ordenado tácticamente y con una gran base técnica, sin alardes. El trabajo de Shingo, su padre, es haber fabricado un dos veces campeón mundial de un boxeador más ordinario.

El hijo mayor es otro cantar; Naoya Inoue haría campeón a la mayoría de entrenadores del mundo, es un talento generacional, una estrella. De todos modos, tampoco se le puede quitar mérito a su padre y entrenador; Shingo ha conseguido ir puliendo el estilo de su hijo, mejorando la defensa y no buscando el KO de cualquier modo. Adaptó a un boxeador del peso minimosca (campeón mundial en su 6.º combate profesional) hasta el peso supergallo, categoría en la que milita actualmente y de la que es el campeón indiscutido. No es nada fácil subir de categoría de peso, elevando el tamaño de los rivales y que tu boxeo no pierda un ápice de explosividad.
Shingo Inoue y sus dos hijos son ya parte de la historia del pugilismo nipón y mundial. Una familia sacrificada en busca de la cima de su disciplina y que ha llegado a lo más alto con trabajo y constancia.
