Por Carlos Fernández. 17-11-2025 Noche de Boxeo
La decepción es tan libre como la expectación, no es culpa de nadie que te ilusiones por algo que todavía no sabes cómo se va a desarrollar. Sin embargo, en esta ocasión había pistas. El pasado mes de abril todos pudimos disfrutar de un combate de boxeo apasionante. No eran puños los que golpeaban aquella noche, eran espadas que buscaban incrustarse lo más hondo posible en el orgullo de su oponente y de su apellido familiar. La búsqueda de la gloria la considero muy respetable, aunque para cada uno, la gloria tenga un nombre distinto. El pasado sábado, Chris Eubank Jr y Conor Benn se volvían a retar en un ring de boxeo para dirimir sus diferencias. Esta vez, la gente estaba avisada, el odio y las ganas de ver al otro rendido a sus pies iba a resultar en otro combate para el recuerdo. Pues bien, esa expectación se fue diluyendo con el paso de los asaltos, hasta llegar a una decepción generalizada por parte de todos. El público se fue apagando conforme pasaban los asaltos y vislumbraban la actitud de un Chris Eubank Jr seco, como desnutrido, y con un temor atroz a cruzar dinamita. Lo había pasado muy mal con la cláusula de rehidratación y se notaba demasiado. Conor Benn estaba en el patio de su casa. Ahora bien, tampoco le podías pedir un deleite de genialidades porque no las poseía. Este es el resumen más lucido que puedo extraer de mi cabeza unos días después del evento. Uno no podía y al otro le valía con lo mínimo porque no tenía para más. Y muchos me pueden decir, «Carlos, si Conor Benn tumbó dos veces a Eubank en el último asalto», y yo contesto sin miedo, que sí, Conor Benn casi gana por Knockout, ¿y?

Décadas después, la historia familiar de los Eubank y los Benn vio su fin este 15 de noviembre de 2025 en el Tottenham Hotspur Stadium de Londres. Quizás no de la mejor manera, pero nadie les quita el hecho de haber llenado un estadio de fútbol dos veces y generar un revuelo enorme en toda Inglaterra. Cientos de celebridades no se querían perder el evento y, tanto Eubank Jr, como Conor Benn, recibieron un día de pago a la altura de lo que se dejaron sobre el ring en el primer combate. Se lo ganaron merecidamente. Ninguno es campeón mundial, tampoco tienen el nivel pugilístico de los padres y, aunque en un principio de su carrera se pudiera dudar del estatus de ambos por ser hijos de quienes son, han demostrado con creces que les sobra coraje, valor y boxeo para lograr hazañas como estas.

También hay algo que me gustaría decir para terminar, y es la incomprensión que me genera el odio de muchos a la figura que confía en sí misma, algo chula y con ego, pero consciente de para qué ha venido. Lo pude reconocer en la transmisión. Creo que si enfatizamos en tener algo de manía a un deportista, el primer escalón debería ser al tramposo y luego ya todo lo demás. Ahí lo dejo, me voy a cenar. Ojalá tengamos cientos de noches como estas. Ese hormigueo de emoción es mágico. Los dos oponentes ya están sobre el ring y los nervios de no saber qué va a ocurrir instantes después entre dos guerreros, es la épica en su máxima expresión.
Y ese abrazo final, ese abrazo final valió todo.