Hasta siempre. 82.000 personas despiden a Katie Taylor.

Victoria de Katie Taylor en su combate de despedida ante Flora Pili

Noche de Boxeo
By Noche de Boxeo 7 Min Read

Katie, a todos se nos pusieron los ojos vidriosos cuando caminabas hacia el ring. En eso tampoco estabas sola. La emoción contenida. Las 82.000 almas celebrando tu existencia en este mundo y las millones de personas que lo vimos desde casa. A veces, la vida es justa y recompensa a quien hace el bien por el prójimo. Encarnas el feminismo real, no el de cartón. Hechos, no preceptosHoy, 6 de septiembre de 2026, miles de niñas en Irlanda tienen el camino allanado y muchos sueños por cumplir, donde antes solo existían malas caras, risas y un futuro muy oscuro.

Como todos los sábados, si hay una buena velada en las islas británicas, Irlanda o en cualquier punto de Europa, la disfruto con gusto. Los horarios me ayudan, no tengo que trasnochar y puedo ver boxeo en directo. A menudo, cuando hablo de boxeo con compañeros del gimnasio o por Internet, afino más la puntería al hablar de boxeo europeo. Suelo reconocer a boxeadores muy alejados del panorama mundial, porque «los vi en no sé cuál evento hace x años». Sin embargo, con el boxeo estadounidense no es igual; también lo veo, analizo y me divierto, pero al no verlo todo en directo, esa emoción se difumina y no me nacen los recuerdos al instante de los nombres más desconocidos. Tengo que investigar más.

Ayer me conecté en los combates preliminares; el Croke Park todavía lucía muy vacío. De ahí, lo que os comenté arriba, llevo toda la semana esperando para disfrutar de boxeo en directo y no puedo esperar a la cartelera principal. En uno de esos combates, viajé al pasado, en concreto, doce años atrás. Bobbi Flood salió con “Spectrum (Say My Name)” de Florence + The Machine, al igual que Carl Frampton en su épica entrada al ring ante Kiko Martínez en Belfast. Allá por el 2014. Me sorprendió mucho descubrir tan de golpe que el cerebro tiene recuerdos aparcados que por sí solos no salen afuera, pero con el detonante ideal emergen en cuestión de décimas de segundo. Conexión Belfast y Dublín.

Mientras el reflejo del ordenador ilumina un rostro más viejo, la gallardía de los que chocan guantes no entiende de arrugas, ni de años; se mantiene intacta. Debe ser por eso que me apasiona tanto el noble arte. En un mundo cada vez más artificial y huidizo a dar la cara a los problemas. Sigo buscando a ver si se me pega algo de esos valores; por el momento, solo el reflejo.

Paddy Donovan no tuvo rival en Tyrone McKenna. Era el combate que más ganas tenía de ver. Paddy posee un talento y una creatividad dignos de este deporte. Es el aspirante al título del mundo en el peso welter y ayer tenía que pasar un trámite para seguir activo. Tenía más que perder, pero solventó el combate en cuatro asaltos. McKenna es un guerrero que nunca rechaza ir a bailar con la más fea y tiene la admiración de cualquier aficionado. Dicho esto, en sus últimos cinco pleitos lo han noqueado tres veces. Si fuera de su equipo, tendría claro mi consejo.

El combate coestelar fue un despropósito que duró exactamente un minuto y medio. Dave Allen golpeó sin querer —yo creo— en la nuca a Thomas Carty, con tan mala suerte que con la inercia que llevaba salió despedido del ring. Se decidió decretar un «no contest». Si el árbitro hubiese considerado ese golpe como intencionado, Allen hubieses sido descalificado.

Concierto de Westlife, seguido de vídeos nostálgicos en las pantallas y fuegos artificiales. Croke Park vestía sus mejores galas para la despedida de su leyenda. De Muhammad Ali a Katie Taylor. El último combate estelar celebrado allí fue Ali vs. Lewis. 54 años de espera. No podía ser otra la que tomara el relevo. Lo de menos fue el combate. Flora Pili se vio muy inferior a la mejor boxeadora de todos los tiempos. Tampoco tuvo capacidad durante el combate de cambiar nada. El plan B no existió y a Katie, si no le montas el lío, las opciones se reducen a cero. De principio a fin fue un derroche de habilidades de la irlandesa, que nos deleitó con su velocidad entrando y saliendo de la distancia a su antojo. Los jueces lo reflejaron (100-90; 100-90; 98-92). Tres veces campeona indiscutida. Una en el peso ligero y dos en el peso superligero.

Katie Taylor celebra su triunfo con su gente

Yo no esperaba mucho nivel boxístico en esta velada: esperaba emociones, una despedida a la altura de la más grande y algún combate tenso. Es lo que tuve. Katie posó sus guantes y todos sus cinturones en el centro del ring. El gesto simbólico de una retirada que nos recuerda a todos lo rápido que pasa el tiempo y que un legado va mucho más allá de ganar o perder. Y si no me creen, miren la historia de Katie Taylor. La valentía abre puertas para siempre y ayuda a que ese muro mental no se vea tan difícil de escalar en el futuro. Ayuda a que el miedo se vaya transparentando hasta llegar a ver la realidad en esencia, tal cual es. Los primeros que disfrutan eso son los más cercanos a uno. Katie llegó a millones.

 

 

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