Carlos Fernández -Noche de Boxeo
Camagüey lo vio nacer un 30 de junio de 1997. Como tantos otros grandes deportistas, no empezó por el deporte que ahora domina. Las calles de Cuba tienen ese algo donde le pegas una patada a una piedra y nace un boxeador con un talento innato. El boxeo es un arte y el arte y Cuba van de la mano.
A los once años ya se ponía sus primeros guantes. Trece años después logró ser campeón mundial amateur en el peso medio. Dos años después lo revalidaría. Una figura internacional. En ese transcurso hubo decenas de torneos, títulos y trabajo diario al más duro nivel. La escuela cubana de boxeo es una de las mejores cosas que funcionan en dicho país. Sus talentos son pulidos hasta el más mínimo detalle y curtidos en condiciones bastante adversas. La pobreza del país no excluye a nadie, los iguala a todos y los jóvenes boxeadores no escapan de esa realidad.
No es fácil tener un estilo propio reconocido en todo el mundo. Cuba lo tiene. Un boxeo de piernas, elusivo, pero eléctrico y de una belleza sublime. Nuestro protagonista realizó más de 300 combates amateur hasta que llegó a debutar en boxeo profesional, cuando en 2022, Cuba empezó a dar luz verde para que los púgiles de su selección pudiesen dar ese paso bajo su tutela y, por supuesto, continuando en la selección nacional, donde debes dedicar tu vida deportiva al país. Pero no te dejan una libertad real, con lo cual, muchos deciden huir para cumplir sus sueños en el campo profesional. Aprovechando un torneo internacional y una escala en Panamá, este camagüeyano decidió poner fin a su etapa amateur y desertó de su tierra en busca de un futuro mejor para los suyos.
Aquí es donde tantas historias mueren y un pequeño porcentaje sobrevive para ser contado y alentar a los más valientes. No obstante, no fue nada fácil, como es obvio. Atrás dejaba a una hija en Cuba. Panamá fue la puerta de salida y Francia el primero en recibirle. Ahí era uno más; en tierras europeas, tú puedes haber sido el mejor boxeador amateur del mundo, que como no tengas los contactos suficientes para saber moverte en el mundillo y poder trabajar de tu arte, te puedes morir de hambre. Pasó unos meses muy duros, donde el cubano pensó en buscar un trabajo normal y olvidarse del boxeo. Había ganado peso y no le salían las oportunidades que venía buscando.Vanessa, su esposa y excampeona de judo fue clave para que no se dejara llevar por la frustración y siguiera en forma.
Llegó una gran oportunidad y dijo adiós a Francia. Fue su manager el que lo terminó moviendo primero a México para finalmente quedarse en Rhode Island, Estados Unidos. Ahí todo cambió. A un púgil de su nivel y con el bagaje amateur que tiene no podía irle mal. En marzo de 2024 regresaba al ring tras todo ese periplo de salir de la concentración cubana y volvía con victoria. Desde aquel día ha realizado nueve combates y ha ganado los nueve; siete de ellos por KO. Hasta ha podido trabajar con Saúl «Canelo» Álvarez en alguna de sus preparaciones.
Es aspirante oficial al título del mundo en varios organismos. Está muy cerca de cumplir su sueño. Aunque, como habéis podido leer, lo difícil ya lo ha hecho. Ganarse la vida sin ayuda de nadie. Únicamente con su destreza y trabajo diario hasta llegar a los rings más importantes del mundo. Hace dos días ganó en la velada estelarizada por Teófimo López y Rolly Romero, celebrada en el T-Mobile Arena de Las Vegas. Cuando decides jugarte el todo por el todo y abandonar tu casa para un futuro mejor, no hay mayor satisfacción que conseguirlo de esta forma.
Pero, como dije antes, solo es una pequeña luz en un abismo de desesperanza que debe ser contada para darla.
Espero con ansias la mañana que me despierte y me toque escribir en esta revista digital otra nueva victoria de Yoenli Feliciano Hernández Martínez, el protagonista de esta historia.