«En Japón la cultura del boxeo es muy diferente» Charlando con Abraham Ferrero.

Historia de vida. Desde Japón, hablamos con Abraham.

Noche de Boxeo
By Noche de Boxeo 17 Min Read

Por Carlos Fernández.

Hoy, en boxeadores por el mundo, Abraham Ferrero. Un ex boxeador español, que reside actualmente en Japón, nos cuenta sus experiencias en tierras niponas y las diferencias culturales y boxísticas con España. Me apasiona exponer historias de vida y esta es una de ella. Se puede aprender mucho de las vivencias de personas como Abraham y estoy encantado con que haya aceptado esta entrevista. 

 

-¿Qué fue lo que te empujó definitivamente a dejar España y empezar de cero en Japón?

-Desde hace tiempo sentía inquietud por la cultura, el idioma, y había viajado por turismo varias veces, y precisamente estudiando japonés conocí a mi mujer y me mudé aquí para casarme y vivir con ella. Desde entonces ha pasado año y medio y agradezco cada día.

-Cuando llegaste, ¿Qué fue lo que más te sorprendió del país… y lo que más te costó encajar?

-Llegué, como dije, en Julio del año pasado, con 37 años. Yo ya conocía Japón, y he vivido en otros países antes, pero lo que más me sorprende para bien es la seguridad y la total ausencia de peligro, drogas, y cosas turbias en la calle. También el silencio, incluso en Tokio una vez sales de los cuatro sitios turísticos, y la calidad y el precio de la comida en los restaurantes. Incluso si algún día termino harto del país, creo que eso siempre me gustará. Lo que más me cuesta encajar, con diferencia, es el idioma, que es complicadísimo, y la cultura laboral, aunque afortunadamente en mi empresa toleran bastante la mentalidad occidental, o lo que viene a ser no trabajar 14 horas al día.

-Tuviste una etapa como boxeador amateur en España. ¿Qué queda de aquel púgil dentro de ti hoy?

-Todo menos la forma física, jajaja. Yo empecé a boxear muy mayor ya, a los 31 años, y recuerdo esa época con nostalgia, pero con cercanía. Toda mi vida me dijeron que “no valía” para el deporte y hasta que no lo intenté en serio, no me di cuenta que el talento es relativo y que con disciplina puedes llegar a donde la mayoría no llega. Lógicamente para ser campeón hace falta más, pero depende de tus metas… solo hay un campeón. Si solo aspiras a eso, vas a frustrarte mucho y muy deprisa. Esa mentalidad la llevé al boxeo, el boxeo la cimentó, y una vez retirado, la aplico en mi vida diaria.

-¿Has llegado a entrenar en algún gimnasio japonés? ¿Qué diferencias notas entre la cultura del boxeo allí y la española?

-Si, desde el primer mes que vine, de las primeras cosas que hice fue buscarme un gimnasio. Entreno en un gimnasio un poco novedoso, que es una franquicia que opera en todo Japón, y ahora también están intentando llevarla a algunos países asiáticos. La fundó Takeo Imaoka, un excampeón de Japón y del Pacífico, y ha ido fichando como monitores a varios ex-pro, pros activos y amateurs, algunos viejas glorias. En ese gimnasio me cuidan bien, me han enseñado el estilo japonés, y he reaprendido cosas que pensé que sabía pero no. También hacen sesiones de sparring entre socios dos veces al mes a las que asisto siempre que puedo. Pienso boxear hasta que el cuerpo no me dé para poder practicarlo.

La cultura del boxeo es muy diferente. Empezando por el amateur, que se mueve casi exclusivamente en el circuito de los clubs de instituto y universitarios, siguiendo por el boxeo profesional, donde el tema de los jornaleros esta muchísimo menos arraigado que en occidente. Aquí hay mucho boxeo y en cuanto terminan la universidad, super jóvenes, o se retiran y trabajan de otra cosa, o pasan a profesional, muchas veces sin plan fijo o sin que “les hagan la carrera”, simplemente peleando con otros que están en su misma situación. Aun así, también hay combates desparejos, o en ocasiones, se traen gente de países como Filipinas o Tailandia, pero está muchísimo menos extendido y nunca gente con récords de derrotas escandalosos.

El ambiente y la gestión de los gimnasios también cambia, pero tampoco me quiero extender mucho, aun así es muy interesante. La mayor diferencia que noté es, con perdón y respeto a todos muchos de los organizadores en España que sí lo hacen impecablemente bien, la ausencia del cutrerío rancio de muchas veladas en frontones sin luz, con un ring destartalado, mesas de plástico y dinero público gestionado de forma sospechosa de por medio. Eso aquí no lo ves, al menos en Tokio. También la actitud de los entrenadores y los propios boxeadores. Se permite tener personalidad pero no se premia nada ser chulo o tener un entrenador que es un poco feriante y te engaña con el peso, el número de peleas, etc, y en España a veces da la impresión que sí. Otra cosa curiosa es que hay que hacer un examen para pasar a profesional, que consiste en un guanteo con otro candidato y alguna cosa más.

Gimnasio de boxeo en Japón

Japón es un país con mucha disciplina. ¿Te ha servido tu pasado en el boxeo para adaptarte a ese ritmo de vida?

-Diría que todo va de la mano. pero sí. Todos esos jóvenes que empiezan a prepararse para peleas, entrenar duro, cuidar el peso, no salir todo lo que querrían… todo eso paga en el futuro. Hay que disfrutar la juventud, pero el boxeo practicado en serio, forma más que muchas universidades o cualquier vida de barrio chungo.

De todos modos, aún tengo muchísimo que aprender, tanto en el boxeo como en la vida aquí.

¿Qué te impresiona más del boxeo japonés: la técnica, la mentalidad o la afición?

-Diría que la técnica a nivel de gente tan pequeña sacando tanta potencia en sus golpes en el boxeo profesional. No solamente pensando en Inoue o Nakatani, que por ello son famosos, si no en gente no tan conocida.
También la mentalidad. Se dice a veces que un boxeador tiene que venir de una vida jodida para tener hambre, o tiene que tener una historia trágica detrás. Tal vez algunos de los boxeadores japoneses la tengan, pero lo que he podido encontrar es mas el perfil de un ambiente universitario sano, un barrio sin violencia, y una familia con recursos, al menos suficientes, para poder darles esa vida. Y aun así, sacrifican su salud muchas veces de formas trágicas y llevan el boxeo al límite, por pasión, deber, o vete tú a saber por qué.

-Muchos boxeadores españoles sueñan con pelear en Japón. Tú que vives allí, ¿Cómo crees que ven los japoneses a un púgil español?

-Pues eso habría que preguntárselo más a campeones como Jairo Noriega, o Kiko Martínez. Una cosa que suele pasar, es que la prensa suele esperar al visitante en el aeropuerto para entrevistarle, y que el aficionado recuerda a boxeadores internacionales que hacen grandes peleas aquí. En mi gimnasio cuando dije que era español, más de uno y de dos me mencionaron a Kiko Martínez elogiándolo por sus combates aquí. La afición valora mucho a sus púgiles, lo que hace que, si les ganas en su casa, tu recuerdo quede grabado en su retina de por vida.

A nivel de venir y entrenar o hacer carrera aquí, Teikken por ejemplo colabora mucho con mexicanos, tanto a nivel promotora como a nivel gimnasio. Creo que si vienes a Japón, te intentas adaptar a la mecánica del gimnasio y de cómo funciona el boxeo profesional y demuestras quién eres, puedes ser incluso más querido que un nacional, sólo por lo exótico. En sumo por ejemplo, ahora es muy famoso un ucraniano que llegó aquí huyendo de la guerra y ganó el último torneo nacional, y es de los mas queridos.

-¿Has conocido a algún boxeador profesional japonés o has asistido a veladas allí? ¿Qué ambiente te encontraste?

-Si, he intentado ir a toda clase de eventos aquí, para tratar de comprender mejor todo. He asistido a un par de eventos organizados por mi club, donde ex campeones como Shinsuke Yamanaka o o Ryota Murata explicaban sus técnicas.  No me gusta llamarlo masterclass porque no enseñaban ningún golpe mágico y no era un sacacuartos. Te enseñaban cosas básicas, mencionaban alguna táctica que usaron, y había una entrevista luego con preguntas y respuestas, y al final, un homenaje al boxeador.

A nivel de competiciones amateur he ido a campeonatos nacionales y eventos del equipo de una universidad contra otra. El nivel amateur, en general, he de decir que es muchísimo mas alto en España, pero con mucho. En profesional por supuesto que no.

En profesional he ido al mítico Korakuen Hall a varias veladas, y en Diciembre iré a ver el Seiya Tsusumi vs Nonito Donaire. El ambiente en las veladas es muy bueno, muy parecido a España, pero me ha sorprendido siempre ver bastantes padres con bebés y niños pequeños. Aún recuerdo cuando en Madrid no podían entrar menores de 18 años a una velada amateur salvo que compitieran… sin comentarios. No existen combates de fondo amateurs, y en Korakuen hay boxeo cada dos días, alternándolo con lucha libre, a un precio muy decente.

-Cuando miras atrás, ¿Qué combate o experiencia de tu etapa amateur recuerdas con más cariño… o con más espinas?

-Con más cariño, mi debut contra alguien que tras el combate se convirtió en un gran amigo hasta hoy día. También haberme pegado con los mejores siempre, pese a no ser yo uno de ellos, y el haber ido a un campeonato de España y haber ganado al menos una pelea. Aunque en cuartos, Sebastián Pinoargote, campeón ese año y actualmente campeón también en profesional, me pasó por encima lógicamente, pararon la pelea en el segundo asalto (risas). Pero bueno, el boxeo no va de ganar, si no de llegar siempre un paso más allá de lo que pensabas que ibas a llegar, y ver a donde te lleva, o al menos eso me ha enseñado a mí, hay tantas historias como gente que se sube a un ring.

Con mas espinas, tal vez el no haber empezado antes, más joven, con más tiempo, y poder haber asumido ciertos retos y peleas con más calma y menos estrés.

-¿Sigues entrenando o haciendo algo relacionado con el boxeo, o esa etapa quedó totalmente atrás?

-Sigo entrenando, haciendo sparring de vez en cuando, y si me dejaran, tal vez volvería a competir si encontrara eventos white collar o algo por el estilo, pero como digo aquí el amateur es cosa de jóvenes. Aquí hay señores de 50 años que de vez en cuando te dan alguna lección. He aprendido que si no paras y llevas una vida sana y estas más o menos en peso, puedes boxear casi hasta donde te de la gana a ti, lo cual me llena de alegría.

-¿Qué es lo que más echas de menos de España, tanto en la vida diaria como del mundillo del boxeo?

-En la vida diaria, mis amigos, mi familia, y el embutido (risas). En el boxeo, el dar clases en mi gimnasio, ver en gimnasios y veladas la progresión de púgiles en persona, y no poder vivir en mis carnes el cambiazo que va a pegar en el futuro, para mejor, de aquí a 10 años el boxeo en España, con ese nivelazo que está dando desde hace 3 o 4 años los campeonatos amateurs, tanto en élite, junior, joven, masculino, femenino… da igual. Hay un espectáculo que en algún momento la gente tiene que empezar a prestar atención.

-¿Cómo te imaginas tu futuro en Japón? ¿Es un país para quedarse o te ves regresando algún día con una maleta llena de historias?

-Es una pregunta muy difícil de contestar con exactitud, porque estas cosas cambian con la situación personal, no solo con el país. Ahora mismo estoy en una nube, casado hace poco, en el país al que quería emigrar desde hace tiempo, y todo es novedoso y desafiante, cada día es una historia diferente. En el mejor escenario me imagino con hijos, feliz con mi mujer como el primer día y disfrutando de esto como un turista. Pero en el peor, me imagino triste, echando de menos mi país, mi cultura, mi gente y mi familia y teniendo que pensar un plan B habiendo perdido mis raíces, tiempo con los míos y no perteneciendo a ningún sitio con 50 y tantos.

Yo ahora mismo, con mi película, me veo viviendo aquí y enterrado en una tumba junto a mi mujer, si te soy sincero. Pero igual me recuerdas esto dentro de 25 años y estoy en Málaga en un jacuzzi a lo Jesús Gil riéndome de esta tontería que hice viniendo aquí, yo que sé (risas).

Sea como sea, si te gusta el país, te intentas adaptar, ser respetuoso con todo el mundo, aprendes el idioma, y conservas tu propia identidad (que ya es mucho pero en casa ajena es lo que toca), Japón es un país muy bueno para vivir. Seguro, comida rica, buen nivel de vida, barato, hermoso, y con una cultura inabarcable, mas allá de los dibujitos y los samuráis.

Por otra parte, tiene cosas muy feas y requiere mucha adaptación, como digo, no es para todo el mundo. Desde luego, si te gusta mucho España, yo recomendaría quedarte donde estás, porque, con todo, no puedo decir tampoco que Japón sea mejor, ni mucho menos, si no diferente.

Gracias por tiempo, Abraham. Espero tenerte de vuelta en Noche de Boxeo.
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