El debut de una herencia: Emmanuel Pacquiao Jr.

Jimuel Pacquiao, hijo del gran Manny, se estrenó como profesional con un combate serio, sin estridencias y con un empate que refleja exactamente lo vivido: un primer paso, sin prisas, pero con intención.

Noche de Boxeo
By Noche de Boxeo 4 Min Read

Por Carlos Fernández.   30-11-2025      Noche de Boxeo.

La noche del sábado 29 de noviembre de 2025 quedará marcada en la crónica del boxeo como el día en que un apellido legendario volvió a iluminar un cuadrilátero, pero con un sabor agridulce. Emmanuel “Jimuel” Pacquiao Jr., hijo mayor de Manny, subió al ring del Pechanga Resort Casino (Temecula, California) para debutar como profesional frente al estadounidense Brendan Lally, también en su combate de estreno. Era la primera vez que un Pacquiao debutaba bajo la promotora familiar en territorio estadounidense

Noche grande, expectativas históricas

Hay noches que pesan más de lo que parecen. Y no por el rival, ni por los focos, ni por la presión de un debut. Esta vez, lo que llenaba el aire era un apellido que por sí solo ya modifica el ambiente: Pacquiao.
El sábado, Jimuel, el hijo mayor de Manny, dio su primer paso como profesional. Y lo hizo con esa mezcla de ilusión, responsabilidad y vértigo que solo entienden quienes se asoman al boxeo desde dentro.

La expectativa era enorme, inevitable. Debutar con la mirada del mundo encima no es sencillo, y menos cuando tu padre ha sido uno de los peleadores más carismáticos y dominantes de la historia reciente.
Jimuel salió serio, concentrado, sin artificios. No hubo alardes, ni intentos de imitar a su padre. Fue él mismo… y eso, para un debutante con su apellido, ya es una victoria moral.

Fueron cuatro asaltos correctos, sin mayores sobresaltos, en los que Jimuel enseñó cosas interesantes: Buena guardia, cierto temple para no descomponerse, y un golpeo limpio cuando encontraba su distancia.

También dejó claro lo que deberá mejorar: continuidad ofensiva, ritmo más alto y soltarse cuando el combate lo pide.
El veredicto, un empate, terminó siendo un espejo de lo vivido: un combate parejo, con momentos para ambos, y una sensación general de “esto es solo el principio”.

Más presión fuera que dentro.

Si algo quedó claro es que a Jimuel no le pesa el combate: le pesa el contexto. Las cámaras, el apellido, el eco de lo que fue su padre… pero dentro del ring se le vio valiente y dispuesto a aprender.
Quizá no fue una presentación espectacular, ni un debut de esos que llenan titulares, pero sí fue una noche honesta. Y en el boxeo, lo honesto suele durar más que lo brillante.

Jimuel Pacquiao posando con fotos de su padre de fondo

¿Y ahora qué?

Lo mejor que puede hacer Jimuel es lo que ya parece tener claro:
mantener la cabeza fría, trabajar, sumar rounds y no querer correr antes de tiempo. Su carrera no tiene por qué parecerse a la de su padre. Ni falta que hace.
Que encuentre su propio ritmo, su propio estilo y su propia voz. El resto vendrá solo, si hay trabajo y paciencia.

El debut del hijo de Manny Pacquiao no fue un terremoto, ni un festival de fuegos artificiales. Fue, simplemente, un primer paso.
Un capítulo uno en un libro que aún no sabemos cómo se escribirá.
Lo que sí sabemos es que Jimuel tiene ganas, tiene corazón y, sobre todo, tiene tiempo.

Y en este deporte, el tiempo es un rival duro… pero también un aliado para los que quieren aprender.

Share This Article
Leave a comment